Hace más o menos dos meses comenzaron las vaciones para todos aquellos jovenes cuya principal actividad en la vida (en realidad a lo que más tiempo dedican es a dormir , pero bueno...) es estudiar (o al menos hacer como que van a clase). En ese momento clave que es el comienzo de la temporada estival los examenes de septiembre se ven como algo muy lejano, así que no te preocupas demasiado. Constantemente piensas "mañana me pongo sin falta a estudiar" pero te engañas a ti mismo. La otra opción es hacerte planes, llamemosles, de futuro "definitivamente el lunes empiezo" (esto lo dices el jueves anterior cuando se despliega ante ti la magnificencia del fin de semana).
Pero van pasando las semanas, e incluso el mes de julio y todavia no has tocado una hoja de apuntes. Todos los días que te habias propuesto como comienzo de estudio se han esfumado por razones varías: has ido a la playa, o a comer por ahí, o saliste la noche anterior, o simplemente te has pasado el dia entero tumbado en la cama jugueteando con un hilo suelto de la funda de la almohada (para que luego digan que la juventud actual no tiene imaginación, mira que entretenerse con esa chorrada).
En agosto todo sigue igual o incluso peor (por ejemplo aquí en Málaga es la feria, así que me contareis quien es el listo que estudia en esas fechas).
Pero de repente todo cambia. Recuerdas que a principio de septiembre tienes examenes. Lo malo es que lo recuerdas en la última semana de agosto (suele coincidir con la fecha en la que los amigos que estudian en otras ciudades se van, tambien para estudiar, por supuesto) y comienzan los agobios, los días en la biblioteca, las llamadas de teléfono p
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